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miércoles, 15 de enero de 2014

Posted by violeta 20:53, under | No comments

Por lo general, los hombres aman a las mujeres. Pero hay hombres que odian a las mujeres. Pese a odiar a las mujeres, como le pasa a todos los humanos, tienen necesidad de amor… por lo que muchos de ellos conviven con mujeres a las que acaban maltratando, insultando, dominando y haciendo la vida imposible.
A veces pienso, ¿Qué pasará en la cabeza de las personas que buscan la mayor parte de su tiempo el amor, y cuando lo tienen lo golpean?
¿Por qué hay hombres capaces de escupir, pegar, e insultar a sus novias o esposas?
¿Por qué hay hombres que creen que golpear a una mujer es signo de masculinidad? ¿Por qué habrá hombres que se burlan y victimizan con sus parejas?
¿Por qué habrá  hombres que odian a la mujer, por el solo hecho de ser mujer?
Investigando un poco, con conocimiento de mi profesión y experiencias conocidas, todas cercanas, me topé con una palabra muy concurrida y escuchada: “misógino”.
La palabra proviene del griego “miso” que significa odiar y “gyné” que significa “mujer”, por ende “misógino es el que odia a las mujeres”.
La pregunta es: ¿Por qué un hombre llega a odiar a una mujer?
Porque es la respuesta emocional que encuentra para protegerse de lo que teme.  El misógino como cualquier otro ser humano, anhela ser amado pero a su vez teme ser abandonado o destruido emocionalmente por esa mujer.
En esa ambigüedad amor-temor se origina el odio. Para el misógino la mujer representa el poder, y el poder se desea, se aspira, se pretende  porque no se tiene, pero así mismo se detesta, se reprocha por es inalcanzable. El poder es el instrumento que representa “lo que quiero y lo que no tengo”, lo que me recuerda “lo que quisiera y el temor de nunca poseerlo”.
La mujer para el misógino es la figura que puede satisfacer sus carencias emocionales y a la vez, reducirlo a nada. El misógino se basa en la creencia de que el amor es dependencia, y sufrimiento.
Si se entrega a esa mujer y la ama, ella lo abandonará, lo castigará y él perderá  el control.
Por eso su mejor defensa es la estrategia de “desvirtuar el poder de la mujer”; utilizando como herramientas la humillación, los insultos, el desinterés, la indiferencia, los golpes. Busca avasallar el amor propio de su pareja para restarle poder; para “controlar”, para sentir lo que no tiene: "PODER".De esta forma la mujer aplastada en su autoestima comenzará a depender de él, y  se aferrará a la relación por temor a ser abandonada.
Sus conductas abusivas, humillantes, agresivas, ultrajantes tienen origen en las vivencias infantiles, en la historia del seno familiar, en la relación que sus padres tuvieron, en los códigos que les trasmitieron, en las vivencias, pero esto no le exime de su mala e inadecuada conducta ni debe de ser excusa para comprenderlo y ampararlo en su maltrato.
Si este hombre nació en una familia donde los golpes e insultos hacia la mujer era moneda corriente, repetirá la historia, pues para él “eso es amor”. Su cosmovisión sobre las relaciones de pareja se dispara desde lo vivido en su hogar. Pero el puede cambiar el modelo si se hace tratar por profesionales.
Los padres son protagonistas fundamentales en nuestras vidas, la madre es el contacto primerizo con el amor, y el padre con la primera experiencia de límites.  En el caso de los hombres misóginos, “el odio surge” por imitación de la imagen paterna (padre misógino que detenta el poder, que todo lo puede, que se le respeta por temor) o por representación de la imagen materna (madre controladora). En ambos casos el niño busca identificarse con aquél que se arrogué el “poder/control”.
Cuando no existe un equilibrio entre los progenitores, los roles se invierten, los que tienen que cuidar requieren protección de quién tendrían que cuidar. Si la madre sufre, el niño siente que debe protegerla, convertirse en el hombre de la casa. Esta función no acorde a su edad, crea los resentimientos que en el futuro proyectará en sus mujeres.
Un misógino es el niño interior herido en el cuerpo de un hombre adulto, que no ha sido recompensado en sus necesidades de protección y dependencia, al que no se le ha permitido crecer, desarrollarse, expandirse.
Un hombre que alberga un inmenso enojo, ira, bronca y odio hacia su madre, que años más tarde traslada a la mujeres, pues vive en él, el sentimiento latente del abandono que recibió cuando niño – madre víctima a la que debía proteger/madre sofocante que no le permitía ser – y se defiende a cualquier precio, en ocasiones matando a su pareja.
Hoy por hoy podemos cambiar el patrón de conducta de estos hombres ayudarles a comprender que no han de seguir el patrón de conductas del pasado y que golpear a una mujer es signo de COBARDIA, de DEBILIDAD, de SERES DESPRECIABLES.
Cuando se ama no se golpea, y si ese sentimiento irrefrenable se apodera de él, lo mejor que puede hacer es frenarlo, recordando que el nació de una mujer, que su vida se la debe a una mujer, que quien le dio su primer alimento y su primer abrazo fue una mujer, que la madre de su hijo-a es, o será, una mujer, y que ha ella ha de respetarla como se respeta a el mismo.
Si estas enamorada de un maltratador no sientas pena por él, no seas condescendiente con su pasado e intentes comprenderlo y admitir sus acciones. Corta inmediatamente con esos pensamientos y déjale claro que o cambia y se hace tratar, o vuestra historia terminara, y habrá de ser así por tu supervivencia física y mental, de lo contrario te convertirás en rehén y prisionera de su pasado, de su presente y de su futuro,y acabaras viviendo en un infierno que jamás tendrá fin hasta que un día pueda pasar lo peor.
PORQUE CRIAMOS A TANTOS EUNOCOS????????     Se aceptan sugerenecias.

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