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martes, 31 de diciembre de 2013

Radio Saudade: Happy new year

Posted by violeta 19:46, under | No comments

Radio Saudade: Happy new year: Mira, no pido mucho, solamente tu mano, tenerla como un sapito que duerme así contento. Necesito esa puerta que me dabas para entrar a t...

martes, 31 de diciembre de 2013


Happy new year

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.


Julio Cortázar




Posted by violeta 14:53, under | No comments

Santiago Pablo

Se ha compartido públicamente.  -  26/12/2013
 
Abre los Ojos…

Ríos de contornos cenagosos, se deslizan
Cercanos a mi cama, de humedad podrida
Y mis pies recojo, cuan pequeño gorrión,
Me adentro entre los almohadones raídos
Sorbiendo la aridez en mis párpados vencidos
Sumergiendo mi poco existir en mares oscuros.
Rompen los cristales de botellas vacías
El último sorbo de bourbon, tose mi gaznate
Cuan si llamarle quisiera, rogando una caricia
De alcohol que embriague mi estío interior
Antes que el torbellino se lleve mi esencia
Mientras la mirada perdida en tu foto dejé.
Suenan unas cerdas rasgadas en el cementerio
Es último brío, graznan los cuervos perversos
Al son de una palmaria hacienda a repartir
Todos festejan su pena, con cabizbaja sonrisa
Las colas hacen doler las manos, difícil dolor
Su plata ha jalado el vuelo de los carroñeros.
Ha entrado fortuna en mi chabola dislocada
Gritando en la voz rasgada del bluesman
Corea a son de blues, que el río está bajando
Nada hemos de temer, a carcajeos frenéticas
Se revuelca por entre las hierbas del porche
No le pesa ni el hambriento acervo derruido.
Suena una armónica su lastimero son metálico
Desgajando cada sonrisa de mis labios visuales
Danzando al son de una lacónica cena sin sal
Y abro los ojos al cielo de tu danza sensual
Derviche de mis sueños, alrededor de tu trazo
Me envuelvo semejando mi torso a tus curvas.
Gritas… Abre los ojos, ya nada te puede
Parpadea, déjate enredar por la sincera savia
De un árbol que nada te pidió, y cobijo ofrece
Ya no rompo espejos, me enfrento a mi yo
Ofuscado son de torso de negro calamitoso
Mas me reconozco, me recorro por las fisuras.
Abre los ojos, hermano que todo es bello
Incluso el negro, al salir la luz azabache será
Jajaja, ríete de mi locura, es gratis y cercana
Carcajéate de mis dolencias menstruales
Porque si ella llora, me ahogo en su salitre
Sembraré estrellas, para que espigues el cielo.

©Santiago Pablo Romero.Bluesman.

Posted by violeta 14:51, under | No comments

Santiago Pablo

Se ha compartido públicamente.  -  29/12/2013
 
En Tus Ojos Habito…

Paseando la noche
Interrumpió mis sueños pacientes,
Aquel duende de alma nívea
Para instruirme en un atisbo del edén.
Pacía gélida la aurora
Cuan si esperara para tomarme
Por las solapas de mi desvencijada piel
Rezongando a la espera de la beldad extrema.
Móstrote este emolumento para los sentidos
Al ser portador de una pupilas perceptivas
Capaces de reflejar la sensibilidad
De la excelsitud sin equívocos en su fausto.
Déjote para que pixeles la magnificencia
Te insinúo ser raudo, suave, raso, perceptivo
Habrás de abrir tu diminuta esencia
Al júbilo sin perder los vigores de la alborada.
Y desdibujas el contorno del algodón yéndose
Mas no, partiendo no, abriendo paso sublime
A un destello preciso, fulminante, alborozado
Tallando cada uno de sus detalles hábilmente.
Regalándonos un acervo de sensaciones sutiles
Que quiebran el equilibrio de cualquier mortal
Dejado entre su diminuta índole y la superior
Aquella que puntualiza sinusoidales radiantes.
En tus ojos habito, hoy, me levas en volandas
Al séptimo reducto de quietud dócil
Sereno éxtasis en tu destello
Sorbo la miel y la sal, miscelánea de cicatriz
Y sutura, de nervio y calma
Toma mi ofrenda cuan sencillo alegato.

©Santiago Pablo Romero.Bluesman.
Img.Subida Sancho DG. MIKerioeskuderodelArma

lunes, 30 de diciembre de 2013

Posted by violeta 15:28, under | No comments

Balada del mal genio

Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mi vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo el indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de un jabón perfumado
y aquello sí era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada es sólo para avisarte
que en estos pocos días no me tomes en cuenta.


Mario Benedetti - Inventario Uno.



domingo, 29 de diciembre de 2013

Posted by violeta 6:59, under | No comments

Rebelión en la granja

POR MARCELO BIRMAJER

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27/12/13
La novela Rebelión en la Granja es, junto con 1984 –ambas del escritor inglés George Orwell–, el relato más impiadoso, ácido y certero, desde la ficción, sobre el fracaso de la revolución soviética de 1917, y sobre los procesos revolucionarios de inspiración marxista del siglo XX en general. El poder ejemplificador del relato supera su época, las condiciones históricas del momento en que fue escrito, y acaba describiendo críticamente comportamientos humanos de todo tiempo y lugar, previos y posteriores, independientemente de jerarquías o regímenes.
Orwell presentó Rebelión en la Granja por primera vez en 1944, pero fue rechazada por lo menos por cuatro editores: con la Segunda Guerra Mundial en curso, una sátira contra el stalinismo, por entonces admirado aliado de Inglaterra, resultaba incómoda. Incluso en 1945, cuando finalmente se publicó, el sentido común académico e intelectual de esa época británica recibió la novela con más suspicacia y disgusto que generosidad. Recordemos que era la Gran Bretaña que nutrió a espías prosoviéticos como Philby, o sus pares de Oxford. Buena parte de los sinsabores que Orwell debió atravesar antes y después de la publicación de Animal Farm (tal el título original en inglés), los revela en un prólogo inédito, que sólo se conoció póstumamente en 1971.
Desde tan lejos, este hombre que vivió sólo 47 años, nos permite recorrer la actual realidad argentina. En su fábula, los cerdos toman el poder en la granja y expulsan al señor Jones, que los explotaba sin miramientos. Los cerdos aseguran que a partir de ese instante trabajarán todos por igual y repartirán equitativamente las ganancias. Pero muy pronto surgen las diferencias entre el cerdo dominante, Napoleón; y el cerdo encargado del planeamiento, Snowall. Napoleón consigue que los perros persigan a Snowall hasta más allá de los límites de la granja, de donde no regresará nunca.
Sin embargo, su figura resultará más protagónica en su ausencia, pues Napoleón le atribuirá las culpas de cualquier deficiencia del régimen animal: si el molino se quema, fue Snowall.
Si hay sequía, es culpa de Snowall. Si la leche se corta, fue Snowall. Si es evidente la desigualdad entre los cerdos y el resto de los animales, es un efecto provocado por Snowall. Las similitudes sobran con el modo en que el kirchnerismo gobernante ha elegido sus Snowall para achacarles cada trastada fruto de su propia ineficiencia, mala fe o mala suerte.
Los Snowall de Néstor y Cristina alguna vez se llaman Menem, en cuyas filas reportaron alegremente buena parte de nuestros actuales antimenemistas en el poder; De la Rúa, en cuyas filas también reportaron tantos hiperkirchneristas contemporáneos, como Gustavo López o Carlos Raimundi; y el sempiterno Sno-wall todo terreno, el dictador Jorge Rafael Videla, que tanto permite fingir heroísmo retroactivo a kirchneristas que hicieron silencio entre el 76 y el 82, y trataron de amnistiarlo en el 83 con Luder; como inventar complicidades a medida para disidentes actuales del kirchnerismo.
Si hay apagones, si hay inflación, si hay inseguridad, si hay persecución a la prensa; Snowall Menem, Snowall De la Rúa, Snowall Videla vienen simbólicamente al rescate: dejaron una herencia envenenada e ineludible; actúan a control remoto desde el pasado; lo hicieron mucho peor: ¿cómo te vas a atrever a quejarte porque te mandan la AFIP por pensar distinto si Videla te mandaba matar?
Las alegorías implacables de Orwell que funcionan en nuestro país no se acaban en Snowall. Los cerdos comienzan por repartir manzanas para todos los animales; pero luego se permiten mezclarlas, exclusivamente para ellos, con leche. Luego restringen cada vez más bienes para el resto de los animales, con el argumento de que es imprescindible limitar el consumo para que alcance para todos. Pero los cerdos no dejan de mezclar sus manzanas con leche, ni de incrementar sus beneficios.
Muchos argentinos se han preguntado en los últimos años si efectivamente sus dificultades para adquirir dólares legalmente para viajar, ya sea por trabajo o por placer, han redituado en una mayor capacidad de acumular divisas en el Banco Central. Lo contrario ha resultado penosamente cierto: no sólo los dólares se han evaporado con una velocidad alarmante, sino que una clase privilegiada, compuesta exclusivamente por la dirigencia kirchnerista, tiene acceso directo e ilimitado al dólar, sin atravesar ninguno de los incordios que padece el resto de los argentinos. El verdugo de los viajeros, Guillermo Moreno, ha partido recientemente, como si se tratara de una burla, a vivir su exilio dorado en Italia. El azote de la inflación no afecta a la camarilla kirchnerista: en el comedor de la Casa Rosada los precios no sólo no aumentan, cuesta 3 pesos el menú completo. Ignoro si incluye manzanas mezcladas con leche.
En Rebelión en la Granja, la casta de los cerdos acaba explotando a sus colegas animales peor que lo hacía el dueño humano, precisamente porque los protege un discurso del que señor Jones carecía: nosotros lo hacemos por vuestro bien. La inflación, el hambre, la inseguridad, el autoritarismo, es parte de un plan benigno, que en parte se justifica por el duro trance que debemos atravesar para llegar a la felicidad absoluta. Pero mucho más por culpa de Snowall Videla, y por los Snowall Menem y De la Rúa, con los cuales, olvídenlo, estuvimos ligeramente complicados.
En Rebelión en la Granja, los animales comienzan su rebelión triunfante con siete mandamientos: todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo; todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es amigo; ningún animal usará ropa; ningún animal dormirá en una cama; ningún animal beberá alcohol; ningún animal matará a otro animal; todos los animales son iguales Pero con el correr de los días, los cerdos cambian los mandamientos sin aviso, imperceptiblemente: Ningún animal dormirá en una cama con sábanas ; ningún animal beberá alcohol en exceso ; ningún animal matará a otro animal sin motivo . Hasta eliminar finalmente los siete mandamientos.
La adulteración del pasado es una malsana forma de corrupción. Las novelas clásicas, como lo es Rebelión en la Granja, cumplen un papel redentor: el de conservar el pasado, relacionado con el sentido más profundo de nuestras miserias y méritos. En ese contacto intenso, que la literatura permite y auspicia, podemos también atravesar las cortinas de humo de la propaganda y los hipócritas discursos filantrópicos, para conectar con nuestro pasado directo, que sigue vigente en los libros, los diarios, los programas de televisión, con nombres y fechas, con historias y frases célebres, a nuestra disposición, esperando sólo nuestra actitud orwelliana de no dejarnos someter por el falso sentido común de una época.
Fuente: Clarín.com

Posted by violeta 6:25, under | No comments

No es la mariposa negra

POR MARCELO BIRMAJER

No es la mariposa negra

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29/12/13
Por entonces, el calor no era nuestro enemigo. La ciudad se templaba, no se derretía. Jugábamos en las calles y nuestro tiempo era el de los cuadritos de historieta de Hijitus; no el de los relojes pegajosos de Dalí. En el baldío de la calle Uriburu, Ballatán había descubierto en el año 75, que se autoconvocaba una marejada de mariposas. ¿Cómo se llaman los conjuntos de mariposas? ¿Enjambre? ¿Cardumen? ¿Consorcio? No lo pienso buscar en Google; no lo supe entonces y no me voy a traicionar averiguándolo ahora. Ballatán fue valiente, porque en nuestra virilidad impostada no calificaba atender a las mariposas.
En el año 77, Ballatán se mudó al Gran Buenos Aires, y lo perdimos de vista; pero la cita con las mariposas del baldío se mantuvo en un formato varonil: las cazábamos con redes, y las guardábamos durante un par de días en cajas con agujeros. No todas sobrevivían al encierro. No me jacto de esa crueldad, ni la olvido. Pero hubo un espécimen que jamás logramos capturar: la mariposa negra. La considerábamos la líder indiscutible de su manada. Era más grande, volaba más rápido. Llegaba primero, y las demás la seguían. Mosovich sugirió que era el zángano. Pero no podíamos abrirle las alas para comprobarlo, porque se nos escapaba verano tras verano. A veces, no aparecía hasta febrero; incluso primeros días de marzo. Pero siempre se hacía presente, al menos un día, antes de que empezaran las clases. Hubo veranos en que algunos la vieron y otros no. Uno de los más chicos puso en duda su existencia y le prohibimos participar del safari. En el verano del 79, vino a vivir a casa Miccione, un amigo de mi hermano mayor. No digo a dormir, sino a vivir por una breve temporada: su padre, el de Miccione, estaba muy enfermo. La madre le había pedido a la mía que lo asiláramos. Miccione pasaba buena parte del día jugando con nosotros, en la calle, en diciembre, antes de irnos a Miramar; y cada tanto, cuando creía que nadie lo veía, se permitía la tristeza, el temor sobre el destino de su padre. Pero a la hora de la caza de mariposas, era el mejor. Volaba, maniobraba con la red como un torero con su capa, las pasaba de la red a la caja como un entomólogo. Miraba para un costado, como si reparara en algún detalle invisible y, aunque suene inverosímil, distraía a las mariposas con este ardid, y entonces las atrapaba. Nuestra mariposa incunable, la negra, era completamente negra. Como la venda que cubre los ojos de los fusilados; como la capa de Parca, como la noche sin luna, como cerrar los ojos sin sol. No había modo de confundirla. No la vimos aparecer, pero el grito de Miccione no dejaba lugar a dudas. Era un grito de victoria, salvaje e interminable. Nos quedamos sin respiración, sin palabras, sin mito. Miccione había iniciado un nuevo tiempo: ahí estaba, en la red, la mariposa negra. La encerró en un frasco transparente que, hasta la semana pasada, había contenido mermelada de higo. Agujereó la tapa. La mirábamos con incredulidad y miedo. Ni nos reíamos, ni nos burlábamos de ella. Excepto Miccione, temíamos su venganza. Miccione sólo repetía que la había atrapado, que ahora sí, que todo cambiaría.
Ese domingo por la mañana mi madre nos envío a mi hermano y a mí a comprar pan y el diario. Cuando regresamos, más rápido de lo habitual, Miccione había llorado copiosamente; pero ahora sólo quedaba el rezago del llanto en sus ojos. Su mueca era dura. Se fue al patio, donde la mariposa negra, cautiva en el frasco, rebotaba con soberbia contra el vidrio y la tapa. Antes de que pudiéramos seguirlo, mi madre nos informó de la muerte del padre de nuestro amigo. En el patio, lo acompañamos en silencio. Miccione agitó el frasco como para marear a la mariposa negra, detenerla y mostrarla.
–Miren –dijo–. Debajo del ala izquierda: tiene una mancha blanca. No es la mariposa negra.
Ni mi hermano ni yo vimos la mancha blanca. Pero yo supe sin duda alguna a quién creía que había atrapado Miccione cuando, con esa euforia desgarradora, derrotó a nuestra peor enemiga. Ahora abrió la tapa del frasco y la dejó escapar. Fue la última vez que la vimos.
Fuente: Clarín.com

sábado, 28 de diciembre de 2013

SOLAMENTE ENTRE TU Y YO: EN LAS HORAS DE VELA / Poesía de José Ignacio Rest...

Posted by violeta 16:06, under | No comments

SOLAMENTE ENTRE TU Y YO: EN LAS HORAS DE VELA / Poesía de José Ignacio Rest...:   USTEDES Y YO Ustedes deben saber mejor que yo sobre esos calores compartidos que dividen el lecho pero juntan, todos es...
USTEDES Y YO


Ustedes deben saber mejor que yo
sobre esos calores compartidos
que dividen el lecho pero juntan,
todos esos placeres presentidos
como nobles y bellos,
como pan,
en los bordes lejanos,
en los sueños,
cuando poco sabíamos
que era eso de partir el verbo amar...
Ustedes tienen su historia
yo lo sé,
y yo cuento lo atado y lo servido,
establezco las guías bien sembradas
que en el día yo lleno
de lo mio,
letras vivas que queman mi mirada,
para que ardan sin pena ni disfraz
en el cuerpo cansado
que resuma lo previsto y negado
por lo bello,
su sendero que muestra donde pierdo,
su mirada que ríe y me demuestra
que nada puede ser más efectivo
que reír ante el duelo y la dolencia
para curas hallar
con fundamento,
ustedes pueden decirme que me engaño,
que las marcas que tengo por sublimes
son solo cicatrices y averías,
por pasar el mercado de la vida
soñoliento,
hambriento,
trastornado...
Pero debo insistir,
venir un rato,
abrir el corazón como cartera
y mostrar nuevamente mi riqueza,
mientras ella respira ya profunda,
con mi media ternura refundida
en sus ojos cerrados y viajeros,
yo gastando un poco de la mía,
dando fe del milagro
que tenemos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

viernes, 27 de diciembre de 2013

SOLAMENTE ENTRE TU Y YO: LOS PREMIOS SOÑADOS / Poesía de José Ignacio Restr...

Posted by violeta 14:54, under | No comments

SOLAMENTE ENTRE TU Y YO: LOS PREMIOS SOÑADOS / Poesía de José Ignacio Restr...: MIRARSE ASÍ   Hayas fibras del pasado renacidas, volcadas sin permiso en nuestra piel, que nombran lo que ardió, quemó y ...
MIRARSE ASÍ


Hayas fibras del pasado renacidas,
volcadas sin permiso en nuestra piel,
que nombran lo que ardió, quemó y huméa
sin que nadie al rededor pueda decir
que mirándonos vio el fuego sobre nuestro,
como un gesto inacabado y aún dispuesto,
a prender en nuestro cuerpo su calor...
Hay vida cuando late el sentimiento
pese a surgir de un fuego del pasado,
y el rostro que sin ver nos mira ahora
tras el amplio ventanal de este café,
musita sin hacerlo cosas bellas
en la sonrisa inacabada que completa,
con el solo deseo de empatar
las que muestran golosas nuestras bocas,
aún más bellas por ser miradas ahora
como a esos globos que migran o regresan...
Y de la piel se alzan en compás
las piezas que formaron cosas bellas,
pertenecientes a dos, por dos tenidas
como algo importante y diferente
que hacía parte de un clásico escenario:
un espejo, una caja de cerillos,
la hebilla más hermosa que tú vieras
y que carece hoy de una correa,
el metro hecho de pequeños dibujos
comprado para un niño prometido,
un bebo que pobló los pensamientos
y convirtió en deseo el sueño mutuo,
sin llegar a ser nuestro, ni ser algo,
por lo ido y funesto que ganó,
esto que juntó la calle y las miradas
que hizo al vidrio de fusta y frío afán,
diciéndonos, salí, corré, abrazá,
cuidado con un carro,
yo me paró, esperá vos ahí, que yo ya voy,
mas corré, esperame vos sentada,
no dejes de hacer trinos con tu cara,
que esa inmensa sonrisa, esa promesa
es un gran galardón, una presea
para este hombre de miles y decenas,
de intentos, fugas grandes y proezas,
caídas con testigos malogrados
en aras de decir y de soñar, 
espera que ya llego, no te muevas,
con el caudal de cosas que eran tuyas
y se quedaron en mis amplias comisuras,
en mis dientes cariados, en mi sombra,
y ahora toca y no puede creer
que no ganó ese tiempo presidiario
que nunca pudo derretir ni  derrotar
 con sus horas malevas, con sus días,
con sus años penosos y suicidas,
la magia rescatada de este amar...

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