Buscar este blog

miércoles, 30 de marzo de 2011

Iconos

Posted by violeta 15:27, under , | No comments






































martes, 29 de marzo de 2011

Anybody Seen My Baby

Posted by violeta 12:16, under | No comments

the doors people are strange

Posted by violeta 12:09, under | No comments

Un bloguero habla desde China sobre la censura online en ese país - Tecnología - CNNMéxico.com

Posted by violeta 11:57, under | 1 comment

TWO DOGS DINING

Posted by violeta 11:52, under | No comments

Abrázame,..

Posted by violeta 11:11, under | No comments

Volveremos a encontrarnos,..

Posted by violeta 10:56, under | No comments

¿Me acompañas?

Posted by violeta 10:51, under | No comments

Cancion del Titanic en Ingles

Posted by violeta 10:44, under | No comments

MELODIA DESENCADENADA ( GHOST)

Posted by violeta 10:38, under | No comments

El Guardaespaldas - siempre te amare

Posted by violeta 10:32, under | No comments

Ashes and Snow- Feather to Fire

Posted by violeta 8:39, under | No comments

miércoles, 16 de marzo de 2011

Las trampas de la memoria

Posted by violeta 0:10, under , | No comments

Las trampas de la memoria


Domingo 19 de Diciembre de 2010 | Recordar es siempre recrear; un recuerdo es, inexorablemente, una ficción con un núcleo de verdad. Reparar el pasado es una tentación recurrente, pero intentarlo acarrea grandes riesgos. Por Daniel Dessein para LA GACETA - Tucumán.


La revista American Journal of Psyquiatry publicó un informe que afirma que el 4% de la población mundial sufre el síndrome de acumulación compulsiva, que consiste en el almacenamiento patológico de objetos inútiles; como diarios viejos para ser consultados en el futuro o clavos y maderas que eventualmente podrían ser usados para la improbable construcción de un mueble. Si abrimos cualquier libro de Zygmunt Bauman, podemos ver la otra cara de la misma moneda y concluir que buena parte del 96% restante sufre una suerte de síndrome de eliminación compulsiva, derivado de la lógica que impera en un mercado que determina la caducidad y la sustitución constante de todos los productos. Y por extensión, de las relaciones amorosas, de los intereses personales, en fin, de todo proyecto.
¿Qué extremo está más cerca de la cordura? ¿El de aquellos que conservan lo inútil o el de aquellos que lo desechan pero que previamente lo han adquirido a través de grandes sacrificios y siendo conscientes de su fugaz utilidad? ¿Y qué pasa con estos extremos aplicados a los recuerdos de un individuo o de una sociedad? ¿Es preferible eliminarlos o guardarlos?
Todo intento de reconstrucción del pasado es inevitablemente parcial y subjetivo. La memoria almacena arbitrariamente sus elementos. El problema se presenta cuando llega la hora de ordenarlos porque el resultado de esa tarea nos dirá quienes somos. ¿Dónde ponemos los recuerdos de las tardes que pasamos con esas ex novias que ya no amamos; los recuerdos que solamente ellas, además de nosotros, pueden conservar? ¿Dónde los pecados que nos persiguen por las noches? ¿Dónde las marcas del dolor, las que nos acobardan cada vez que percibimos los paisajes que preanuncian su llegada? ¿Para qué guardamos todo eso? Quizás, en un mundo de obsolescencias vertiginosas, sospechamos que aquello que hoy no tiene utilidad alguna, puede recuperarla en el futuro. O que la conservación de cualquier cosa, aunque objetivamente no tenga ningún sentido, puede fortificar la debilitada creencia de que la vida, la nuestra, tiene alguno.

¿Cómo y por qué recordamos?
Eric Kandel es probablemente el hombre que mejor conoce los poco explorados laberintos de la memoria. Ganó un Nobel en el 2000 por sus incursiones en el cerebro, a lo largo de media vida, intentando responder, básicamente, una pregunta: ¿Cómo y por qué recordamos? Ya sabía que existía una memoria de corto plazo y otra de largo, alojadas en áreas diferentes del cerebro. El caso del paciente H. M., a quien se le extirparon la superficie y el hipocampo de los lóbulos temporales de cada hemisferio, comprobó esa teoría. Después de la operación, H. M. conservó los recuerdos que tenía hasta entonces, mantuvo su capacidad para recordar elementos nuevos por pocos minutos pero perdió la posibilidad de trasladar esos recuerdos frescos al depósito duro de la memoria. Por eso, a medida que pasaba el tiempo, se reconocía en las fotos que le habían tomado en un pasado distante pero no en la imagen que le reflejaba el espejo. Su historia se congeló el día en que entró al quirófano.
El caso H. M. impulsó a Kandel a intentar desentrañar el mecanismo por el que los recuerdos de corto plazo se graban en la memoria de largo. Identificó una serie de proteínas que intervienen en ese proceso; algunas lo estimulan y otras lo bloquean. Descubrió que la proteína Creb 2 produce el gen supresor de la memoria y que al bloquearlo se potencia el número de sinapsis que motorizan la memoria de largo plazo. ¿Y qué ocurre cuando buscamos, o cuando se nos aparece, un recuerdo guardado en el archivo de nuestra mente? Kandel dice que en el expediente que rescatamos solamente se conserva el núcleo del recuerdo. Cada vez que lo desempolvamos adornamos ese núcleo. O sea que recordar es siempre recrear; un recuerdo es inexorablemente una ficción.
Pero, ¿cómo elegimos las pequeñas gotas que conservamos del inmenso océano de percepciones que inunda nuestra vida? El filtro es la atención. Nos concentramos en algunos elementos y el motor que nos mueve a hacerlo suele ser el temor, la curiosidad, el deseo. Pero hay un fenómeno particular en el que la atención se dedica de manera excluyente y voluntaria a un objeto. Salvo en casos patológicos, los humanos lo experimentan una o dos veces en la vida; la mayoría, nunca. Ortega lo llama "amor" y se produce en los momentos en los que nuestra mente, habitualmente poblada por infinitos seres y cosas, se convierte en un cuarto en el que habita un solo cuerpo, un único rostro.

Volver al pasado
Hoy se me ocurrió una idea para un cuento. Es una variante del argumento de El perjurio de la nieve, la historia de Adolfo Bioy Casares en la que un hombre le ordena a su familia que todos los días repita mecánicamente la misma rutina. Una de sus hijas está mortalmente enferma y con esa recreación constante de un mismo día busca eludir el paso del tiempo que la llevaría fatalmente a su destino.
Mi protagonista, llamémoslo Juan, es un cuarentón casado en cuya vida se cruza inesperadamente un viejo amor de la juventud con quien vivió una historia que no se cerró naturalmente en su momento. El quiere preservar su matrimonio pero también concluir ese episodio, despedirse de la mujer de la que no pudo hacerlo por circunstancias que lo superaban. Se trata de un anacronismo que resulta necesario para reparar su pasado y estabilizar su presente.
Piensa durante días y, finalmente, elucubra una fórmula que compatibiliza sus anhelos. Pacta un encuentro de una sola noche en un departamento aislado, aislante, que ha sido reciclado para que tenga las mismas características del lugar en el que se vieron por última vez, 20 años atrás. Restaura los cuadros que allí había, recupera los muebles, los libros, las alfombras que decoraban el living de una casa que ya no existe y elimina toda referencia que pudiera delatar el tiempo que pasó. El tiene grabada en su mente esa noche y logra reproducir los detalles; la música, su atuendo, su corte de pelo, todos los elementos que colocarán a la segunda parte de esa noche, que llega con dos décadas de atraso, en el tiempo en que debió tener lugar. La memoria, a medida que los meses pasen, ordenará ese recuerdo en las páginas más convenientes de su biografía. Eso es lo que Juan cree, o lo que quiere creer. Pero, desde H. G. Wells y su máquina exploradora sabemos que los viajes en el tiempo son peligrosos.
Siempre corremos el riesgo de pisar un insecto que es una ficha de dominó de una fila infinita de acontecimientos que desencadenará efectos insospechados en el presente lejano. El presente de Juan, su matrimonio, las elecciones de la segunda mitad de su vida; todas son consecuencias de ese episodio inconcluso que tardíamente se está cerrando, que extemporáneamente está abriendo demasiadas preguntas sobre una vida, hasta entonces, tranquila, previsible, aparentemente feliz.

Las trampas de la memoria

Posted by violeta 0:07, under , | No comments

Las trampas de la memoria


Domingo 19 de Diciembre de 2010 | Recordar es siempre recrear; un recuerdo es, inexorablemente, una ficción con un núcleo de verdad. Reparar el pasado es una tentación recurrente, pero intentarlo acarrea grandes riesgos. Por Daniel Dessein para LA GACETA - Tucumán.







Fotos ver Imágenes del día

ampliar foto











La revista American Journal of Psyquiatry publicó un informe que afirma que el 4% de la población mundial sufre el síndrome de acumulación compulsiva, que consiste en el almacenamiento patológico de objetos inútiles; como diarios viejos para ser consultados en el futuro o clavos y maderas que eventualmente podrían ser usados para la improbable construcción de un mueble. Si abrimos cualquier libro de Zygmunt Bauman, podemos ver la otra cara de la misma moneda y concluir que buena parte del 96% restante sufre una suerte de síndrome de eliminación compulsiva, derivado de la lógica que impera en un mercado que determina la caducidad y la sustitución constante de todos los productos. Y por extensión, de las relaciones amorosas, de los intereses personales, en fin, de todo proyecto.
¿Qué extremo está más cerca de la cordura? ¿El de aquellos que conservan lo inútil o el de aquellos que lo desechan pero que previamente lo han adquirido a través de grandes sacrificios y siendo conscientes de su fugaz utilidad? ¿Y qué pasa con estos extremos aplicados a los recuerdos de un individuo o de una sociedad? ¿Es preferible eliminarlos o guardarlos?
Todo intento de reconstrucción del pasado es inevitablemente parcial y subjetivo. La memoria almacena arbitrariamente sus elementos. El problema se presenta cuando llega la hora de ordenarlos porque el resultado de esa tarea nos dirá quienes somos. ¿Dónde ponemos los recuerdos de las tardes que pasamos con esas ex novias que ya no amamos; los recuerdos que solamente ellas, además de nosotros, pueden conservar? ¿Dónde los pecados que nos persiguen por las noches? ¿Dónde las marcas del dolor, las que nos acobardan cada vez que percibimos los paisajes que preanuncian su llegada? ¿Para qué guardamos todo eso? Quizás, en un mundo de obsolescencias vertiginosas, sospechamos que aquello que hoy no tiene utilidad alguna, puede recuperarla en el futuro. O que la conservación de cualquier cosa, aunque objetivamente no tenga ningún sentido, puede fortificar la debilitada creencia de que la vida, la nuestra, tiene alguno.

¿Cómo y por qué recordamos?
Eric Kandel es probablemente el hombre que mejor conoce los poco explorados laberintos de la memoria. Ganó un Nobel en el 2000 por sus incursiones en el cerebro, a lo largo de media vida, intentando responder, básicamente, una pregunta: ¿Cómo y por qué recordamos? Ya sabía que existía una memoria de corto plazo y otra de largo, alojadas en áreas diferentes del cerebro. El caso del paciente H. M., a quien se le extirparon la superficie y el hipocampo de los lóbulos temporales de cada hemisferio, comprobó esa teoría. Después de la operación, H. M. conservó los recuerdos que tenía hasta entonces, mantuvo su capacidad para recordar elementos nuevos por pocos minutos pero perdió la posibilidad de trasladar esos recuerdos frescos al depósito duro de la memoria. Por eso, a medida que pasaba el tiempo, se reconocía en las fotos que le habían tomado en un pasado distante pero no en la imagen que le reflejaba el espejo. Su historia se congeló el día en que entró al quirófano.
El caso H. M. impulsó a Kandel a intentar desentrañar el mecanismo por el que los recuerdos de corto plazo se graban en la memoria de largo. Identificó una serie de proteínas que intervienen en ese proceso; algunas lo estimulan y otras lo bloquean. Descubrió que la proteína Creb 2 produce el gen supresor de la memoria y que al bloquearlo se potencia el número de sinapsis que motorizan la memoria de largo plazo. ¿Y qué ocurre cuando buscamos, o cuando se nos aparece, un recuerdo guardado en el archivo de nuestra mente? Kandel dice que en el expediente que rescatamos solamente se conserva el núcleo del recuerdo. Cada vez que lo desempolvamos adornamos ese núcleo. O sea que recordar es siempre recrear; un recuerdo es inexorablemente una ficción.
Pero, ¿cómo elegimos las pequeñas gotas que conservamos del inmenso océano de percepciones que inunda nuestra vida? El filtro es la atención. Nos concentramos en algunos elementos y el motor que nos mueve a hacerlo suele ser el temor, la curiosidad, el deseo. Pero hay un fenómeno particular en el que la atención se dedica de manera excluyente y voluntaria a un objeto. Salvo en casos patológicos, los humanos lo experimentan una o dos veces en la vida; la mayoría, nunca. Ortega lo llama "amor" y se produce en los momentos en los que nuestra mente, habitualmente poblada por infinitos seres y cosas, se convierte en un cuarto en el que habita un solo cuerpo, un único rostro.

Volver al pasado
Hoy se me ocurrió una idea para un cuento. Es una variante del argumento de El perjurio de la nieve, la historia de Adolfo Bioy Casares en la que un hombre le ordena a su familia que todos los días repita mecánicamente la misma rutina. Una de sus hijas está mortalmente enferma y con esa recreación constante de un mismo día busca eludir el paso del tiempo que la llevaría fatalmente a su destino.
Mi protagonista, llamémoslo Juan, es un cuarentón casado en cuya vida se cruza inesperadamente un viejo amor de la juventud con quien vivió una historia que no se cerró naturalmente en su momento. El quiere preservar su matrimonio pero también concluir ese episodio, despedirse de la mujer de la que no pudo hacerlo por circunstancias que lo superaban. Se trata de un anacronismo que resulta necesario para reparar su pasado y estabilizar su presente.
Piensa durante días y, finalmente, elucubra una fórmula que compatibiliza sus anhelos. Pacta un encuentro de una sola noche en un departamento aislado, aislante, que ha sido reciclado para que tenga las mismas características del lugar en el que se vieron por última vez, 20 años atrás. Restaura los cuadros que allí había, recupera los muebles, los libros, las alfombras que decoraban el living de una casa que ya no existe y elimina toda referencia que pudiera delatar el tiempo que pasó. El tiene grabada en su mente esa noche y logra reproducir los detalles; la música, su atuendo, su corte de pelo, todos los elementos que colocarán a la segunda parte de esa noche, que llega con dos décadas de atraso, en el tiempo en que debió tener lugar. La memoria, a medida que los meses pasen, ordenará ese recuerdo en las páginas más convenientes de su biografía. Eso es lo que Juan cree, o lo que quiere creer. Pero, desde H. G. Wells y su máquina exploradora sabemos que los viajes en el tiempo son peligrosos.
Siempre corremos el riesgo de pisar un insecto que es una ficha de dominó de una fila infinita de acontecimientos que desencadenará efectos insospechados en el presente lejano. El presente de Juan, su matrimonio, las elecciones de la segunda mitad de su vida; todas son consecuencias de ese episodio inconcluso que tardíamente se está cerrando, que extemporáneamente está abriendo demasiadas preguntas sobre una vida, hasta entonces, tranquila, previsible, aparentemente feliz.

martes, 15 de marzo de 2011

Crece alarma en Japón ante posible desastre nuclear por nueva explosión en Fukushima

Posted by violeta 23:01, under ,,,, | No comments


Crece la alarma y la incertidumbre en Japón ante la posibilidad de un desastre nuclear por  las diversas explosiones que se han presentado en la central nuclear de Fukushima tras el terremoto y posterior tsunami que el viernes azotó a la nación asiática. Las autoridades continúan tratando de sofocar incedio.
El vocero gubernamental japonés Yukio Edano, indicó este martes en una conferencia de prensa que se está tratando de sofocar el incendio en el reactor inyectando agua de mar pero ''hay riesgos adicionales para introducir agua dentro del reactor''.

El representante  gubernamental agregó que ''el personal no puede ni siquiera entrar al recinto por los altos niveles de radiación (...) se va  a pedir ayuda al Ejército de EE.UU.  que tiene trajes especiales. Probablemente necesitemos la ayuda del Ejército norteaméricano (...) nos han ofrecido equipos, vamos a pensar sobre ello''.

''Estamos en el proceso de coordinación con las fuerzas norteamericanas y de otros países para ver qué vamos a hacer'', dijo.
Luego de que se registraran varias explosiones en los reactores de la planta Dai -Ichi en Fukushima la situación ha entrado en fase crítica debido al peligro de una fuga de material radioactivo.

Un nuevo incendio se declaró este martes (miércoles en ese lado del mundo) en el reactor 4 de la central nuclear de Fukushima, al día siguiente de que una explosión provocara un primer incendio y dañara el techo del edificio que alberga el reactor, anunció la prensa japonesa.

Las emisiones de radiación se han incrementado en el país desde este fin de semana, luego de que se presentarán fallas en el sistema de refrigeración de la planta, indicaron las autoridades japonesas.

Además de la nación asiática, los países de Europa se mantienen en alerta ante este panorama que arroja la situación en Fukushima.

''El fenómeno ha adquirido una magnitud totalmente diferente. Ayer me indicaron que un nivel cuatro sin duda ya no se justifica. Está claro que estamos en el nivel seis, es decir, un nivel que está entre lo que sucedió en Three Mile island (Estados Unidos) y lo que ocurrió en Chernobil (Ucrania)'', indicó Andre Claude Lacoste. jefe de Seguridad Nuclear en Francia.

Mientras tanto, miles de japoneses tratan de alejarse de las zona aledañas a la planta nuclear y hacen infinitas colas para llenar los tanques de sus vehículos con combustible.

La fuga radioactiva que se registró en la explosión de este martes obligó a las autoridades a ampliar el área de evacuación a  30 kilómetros.

Sumado a esto, las autoridades japonesas realizan chequeos médicos a los ciudadanos desalojados ante el riesgo que han corrido por una contaminación radiológica.

La central nuclear de Fukushima resultó averiada tras el sismo de magnitud 9 en la escala de Richter y posterior tsunami que arrasaron costas del noreste de Japón, que ya dejan saldo parcial de seis mil 500 muertes y más de ocho mil 500 personas desaparecidas.

La situación en la central nuclear de Fukushima ha incrementado los niveles de radiación en amplias zonas del país, incluida Tokio, donde las autoridades indicaban que superaban cerca de 20 veces el nivel ordinario, aunque según las autoridades locales esto no implica riesgos inmediatos para la salud.

Los edificios que albergan los reactores 1 y 3 de la central nuclear sufrieron explosiones e incendios los pasados días sábado y lunes. En ambos casos, las autoridades japonesas descartaron fugas radiactivas masivas.

Alrededor del mundo existen más de 439 reactores nucleares que funcionan en 30 países y, la Agencia Internacional de Energía sostiene que las naciones del continente asiático manejan cerca del  50 por ciento de éstos.

En el oriente del planeta, Japón es el país que encabeza la lista de naciones con plantas nucleares con  55 reactores que se encuentran actualmente en uso, seguido de Corea del Sur con 21, India con 20, China con 19 y Pakistán con dos.

En cuanto a América Latina, México, Brasil y Argentina cuentan con dos reactores nucleares en  funcionamiento.
El coordinador del  grupo de física nuclear de la Universidad Simón Bolívar en Venezuela, Eduardo Graves indicó en una entrevista a teleSUR que luego de que se experimentara esta situación en Japón  ''van a ser mucho mas estrictas las medidas de seguridad con los reactores'' que se vayan a construir en el futuro

Causa daños de 100 mil mdd terremoto y tsunami en Japón

Posted by violeta 21:18, under ,,,, | No comments

Causa daños de 100 mil mdd terremoto y tsunami en Japón

Fuente: Redacción SDPNoticias.com
2011-03-15 20:37:00


El director de investigación económica del banco, David Carbon, señaló que la cifra supone el dos por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB), que alcanzó los 5,47 billones de dólares (3,91 billones de euros) en 2010, informó hoy la prensa de la ciudad-estado.
"Han pasado pocos días, pero estimamos que el gasto para la economía será menor que durante el terremoto de Kobe en 1995, en relación con el PIB", dijo Carbon en una conferencia de prensa.
"Aunque se produzca una gran pérdida para la economía, la cantidad no será muy grande en relación con el PIB que, de hecho, suele crecer tras los desastres naturales por los trabajos de reconstrucción", agregó.
En el terremoto de Kobe, que costó la vida a más de 6.000 personas en el sur de Japón, causó daños por valor de 103.000 millones de dólares (73.600 millones de euros), o el 2,5 por ciento del PIB.
Las autoridades temen que el número de muertos en el noreste de Japón alcance los 10.000 debido al seísmo de 9 grados en la escala de Richter y el posterior tsunami del pasado viernes.
Debido a los daños causados por el temblor, la central de Fukushima, en el noreste, ha alcanzado el nivel 6 de alerta nuclear, con varios incendios en sus reactores

Tags

FOLW ME

Social

videos- poemeas- noticias- homenajes

Etiquetas

Blog Archive

Blog Archive